CRÓNICA DE UNA FINAL ANUNCIADA

Copa-Rey-Rugby-salvador

fuente: europapress

SILENCIO, A PALOS.

El tiempo pone a cada uno en su sitio. Y así hará con el rugby después de la pasada final en Zorrilla. No sé si a nivel mundial como ocurrió con aquel mítico partido que coincidió con el final del apartheid. Pero estoy seguro que sí a nivel de la ciudad del Pisuerga y también del oval nacional.

Lo escribo hoy y no al acabar el partido para no caer en la tentación de manipular impresiones y sensaciones. Para no plasmar en este papel digital sentimientos ñoños ni magnificar impresiones, puesto que sigo defendiendo que los pasos a dar en nuestro deporte rey son como se hacen cuando acechas la línea de 22 rival: con paciencia, esfuerzo y sin perder la esencia.

Si en tiempo de los romanos, los cristianos se refugiaron en las catacumbas para poder cumplir su liturgia, nosotros el domingo contamos con la fan-zone. Sencilla y humilde, cubrió la función de alimentar cuerpos y espíritus antes de la batalla. Aplaudo su organización y sobre todo la zona para los niños en la que podían practicar con el oval o hacer un placaje.

Dentro del estadio el comportamiento de las aficiones fue fiel reflejo de los valores del rugby. El respeto a la esencia y la riqueza de la filosofía de esta disciplina fue clamoroso. Como claro defensor del mismo, quiero destacar la grandeza del silencio de 26.000 personas en cada una de las patadas a palos. Un avance para seguir invirtiendo en valores seguros.

El pasillo de ambos equipos, el respeto al árbitro, como se encaja la victoria y la derrota son imágenes que quedarán impresas en aquellos que se acercaron por primera vez a un partido de rugby. Preciosa la amalgama de ciudades y clubes que convivieron codo a codo los ochenta minutos.

Me quito el sombrero ante los amigos de Emisiones Deportivas. Es fácil apuntarse a caballo ganador cuando además va a ser historia. Ellos apostaron cuando pocos querían saber de la historia. Ellos son ejemplo de riesgo y pasión por el oval y otras minorías.

Grande una vez más el tercer tiempo, ejemplo de comensalidad y pausa para comer, beber y compartir.

Y termino indicando que hay cosas que mejorar. Seríamos tontos si cerráramos los ojos y nos dejáramos emborrachar por el éxito y las buenas sensaciones. A mejorar:

  • La venta y distribución de las entradas, para no crear ansiedad y malestar en los aficionados.
  • Que dentro del estadio se pueda degustar y libar. Es parte esencial de nuestra liturgia y hay que luchar por ello.
  • Conseguir que todo el que se acerque por primera vez vaya con ganas de aprender y no solo de pasarlo bien. Sentar una base que haga entender y valorar lo que se ve. Sí, lo sé, soy purista.
  • Que jugadores y equipos técnicos no caigan ni en pequeños conatos de protesta y tanganas. Debemos buscar la perfección. Sólo así pasaremos de grandes a colosales.

El Rey sueña con tener una final como ésta cada semana.

Padres de familia: ¡Qué valientes aquellos que os acercasteis ayer con niños sin temor al agobio! Una gran inversión. Una apuesta segura. Un gran regalo para vuestros vástagos.

–       Silencio, hay patada.

–       ¡Pero si somos muchos!

–       En Valladolid lo consiguieron y eran 26.000.

–       Entonces sí se puede.

–       Sí, se puede.

EL CID OVALADOR.