Semillas ovales

SILENCIO, A PALOS.

sembrar-para-recoger.jpgDe vez en cuando, entre análisis de ventanas estacionales, de favoritos para llevarse torneos legendarios, de cuentos de la lechera con nuestros leones y de disfrute del oval en sus, gracias a Dios, numerosas ligas, menores y mayores, nos da por preguntarnos qué deberíamos hacer para que nuestro deporte amado dejarse de ser minoritario. Hay quien apunta el no menos interesante debate de que, más que cantidad, lo que nos falta es visibilidad. En ambos campos, lo que me pide mi Tizona es que se logre lo que se logre sea porque realmente el rugby apasione a quien llegue y que en este caso, para mí, el fin no justifica los medios. ¡Vade retro!
Porque es Castilla la tierra que me acoge, me acuna y me amamanta, por ser hijo de alguien que amó y vivió por y para el campo y porque soy creyente procuro en todo lo que hago en mi vida sentirme y ser un humilde sembrador. Asumiendo que quizás no vea los frutos pero que mi deber es sembrar siempre y cuando cuente con una buena simiente (pareado). Y en el caso del rugby, sin duda las semillas ovales lo son.

Traigo por ello hoy a mi sección tres ejemplos que han caído en mis manos recientemente y que dan fe de que la siembra se hace y da frutos.

El pasado 11 de enero se publicaba en la revista PAPEL un interesantísimo artículo sobre la educación del carácter de nuestros niños. Y en el mismo se citaba como Nicky Morgan, ministra británica de educación, había hecho una cruzada por extender un modelo que buscaba “educar los rasgos del carácter, esas cualidades que nos engrandecen como personas: la resistencia, trabajar con otros, humildad mientras se disfruta del éxito y recuperación en el fracaso” y que reconocía ser un modelo muy vinculado al rugby. ¡Qué bueno!, ¿no?

En otro medio de comunicación, para mí el de mayor encanto, la radio, en el programa de “Herrera en Cope” trataban el tema de los padres hooligans a raíz de la salvaje pelea entre dos progenitores en las islas afortunadas. Allí, tanto contertulios como personas que participaron telefónicamente pusieron al rugby por las nubes, como ejemplo de deporte en el que se vivía algo totalmente distintos Algo auténtico, enriquecedor y educativo. Mis más sinceras felicitaciones para clubes y familias.

Por último tengo el gusto de traer a este espacio de reflexión a uno de los mejores jugadores de fútbol, Marco van Basten. Actualmente como director de desarrollo técnico de la FIFA ha presentado una lista de propuestas con las que trata de mejorar y modernizar el fútbol. En una de ellas, propone que sólo el capitán pueda dirigirse al árbitro para evitar ese comportamiento camorrista con él. Y el ejemplo lo ha tomado, huelga decirlo, del rugby.

Pienso sinceramente que son cosas por las que tenemos que sentirnos orgullosos como parte del mundo oval. Pero además darnos cuenta de que aspectos que a veces puedan parecer menores son muy valorados por la sociedad y eso sí que es grande. Porque muchas veces, en pos de los números, olvidamos esas pequeñas grandes cosas que el rugby atesora y cuyo honor mancillamos con frecuencia pues no nos cuesta nada prostituirlo.

“Salió el sembrador a sembrar…” (Marcos 4, 3) un grano de mostaza que “es muy pequeño, pero cuando crece es la más gran de las plantas del huerto y llega a hacerse arbusto, de modo que las aves vienen a hacer sus nidos en sus ramas” (Mateo 13,32)

EL CID OVALADOR.