Rugby, trabajo en equipo

mele-pumas

El vergonzoso sistema educativo actual, consecuencia de las penosas reformas que se han sucedido de mano de inoperantes gobiernos, se empeña en preparar trabajadores en vez de personas. ¡Qué aberración! En ese desierto de valores y niveles culturales sobreviven algunos oasis que se resisten a ser prostituidos y defienden a capa y tizona su virginidad. Uno de ellos es el rugby.

Dentro de todo ese despropósito, hay un lema que está en boca de todos los profesores y abanderan todos los centros  educativos: el trabajo en equipo. ¿Pero saben realmente qué es eso? ¿Pueden explicarnos realmente para qué sirve? ¿Son capaces de argumentarnos en qué se basa?

Dejemos que el mundo oval responda a todo eso.

El trabajo en equipo solo se entiende cuando todos y cada uno de sus miembros, sea cual sea su puesto o función, son y se sienten importantes. Eso entre rugbiers no se discute.

El trabajo en equipo solo tiene sentido cuando todos los que lo forman tienen una capacidad de sacrificio sin límites. La entrega hasta la extenuación de cualquier jugador refleja lo expuesto.

El trabajo en equipo se basa en la capacidad de superación de sus integrantes, que en el rugby se traduce en estar cada día mejor físicamente, y cada segundo, más fieles a los valores de este noble deporte.

Porque todo equipo debe tener un pilar fundamental, un líder que sea el primero en empujar y ser ejemplo en todo. En el mundo oval ese es el capitán.

Porque el equipo y su trabajo se hace más fuerte sin recriminaciones ante los fallos o las adversidades. En un partido de rugby usted no las verá.

Porque un verdadero equipo es aquel que disfruta tanto defendiendo su zona de 22 como compartiendo copa y mantel.

Si lo que aquí les cuento no les parece suficiente, deléitense con el ambiente de un vestuario del mundo oval segundos antes de comenzar el partido. Si no creen que mis reflexiones sean dogmas de fe, estudien y analicen el papel de un capitán en un club de rugby. Y si aún así, incrédulos, necesitan meter los dedos en las llagas para ser devotos de la cofradía oval, vean a cámara lenta una melé, desde que se produce el engranaje hasta que se gana el balón.

Sueño con una asignatura oval en la próxima reforma educativa.

Padres de familia: dice un buen amigo que somos auténticos héroes. A partir de mañana iré a trabajar con mi capa.

–       Silencio, hay patada.

–       ¿De Pablo a Iñigo?

–       No, hablamos de cosas serias.

–       Entonces es patada a palos, ¿verdad?

–       Sí, así que hagamos silencio.

–       Con gusto.