Lesiones más frecuentes en el ámbito deportivo (Parte l)

Dentro de las lesiones o alteraciones provocadas por el ejercicio físico o gesto deportivo, diferenciaríamos 2 tipos:

  • Las no patológicas. (tratadas en este articulo)
  • Las patológicas. (en los siguientes artículos)

Dentro de las alteraciones no patológicas encontramos:

El Espasmo muscular:
Sabemos que el espasmo muscular son contracciones musculares involuntarias y dolorosas que ocurren de repente, debilitando temporalmente el músculo afectado.

Conocidas como “exercice associated muscle cramps ( EAMC-Schwellnus)”, se presentan sobre todo en deportes cíclicos y de larga duración (elevada prevalencia: 78% triatlón, 60% ciclismo, 39% maratón…) y una de las localizaciones más frecuentes es a nivel de los gastrocnemios (los comúnmente conocidos como gemelos).

Encontramos un factor de riesgo más elevado en deportistas con antecedentes, durante la actividad física de intensa o de larga duración, está relacionada su aparición con la fatiga muscular.(ver más adelante). (Schwellnus et al, 2008).
Entre sus posibles causas encontramos, primeramente, la alteración en el control neuromuscular (fatiga). Y otras hipótesis tales como: un desequilibrio metabólico, deshidratación, alteración de la concentración de electrolitos, condiciones ambientales extremas (Schwellnus et al, 1997, 2008)

Tratamiento:
Aplicación inmediata de estiramiento muscular pasivo ( y también activo a través de la contracción de la musculatura antagonista) , reposo deportivo, y técnicas de massoterapia.
Prevención:
Reducir el riesgo de sufrir fatiga muscular prematura.

El Dolor muscular de aparición rápida:
Es provocado por una acumulación de catabólicos propios del mecanismo anaeróbico (lactato, co2), asociados a actividades de elevada intensidad y corta duración, tales como los sprints, placajes, saltos…

Tratamiento:
· intensidad física por debajo del umbral anaeróbico, aplicación de crioterapia, técnicas de massoterapia y estiramientos musculares.
· Importante realizar el diagnóstico diferencial (lesiones musculares, DOMS) .(ver más adelante)

La fatiga muscular:
Es la incapacidad para mantener las capacidades de fuerza y/o potencia muscular, entender que se trata de un concepto de proceso, no de un instante. (De Luca , 1997)
Las principales alteraciones provocadas por la fatiga serían: la alteración en el orden de reclutamiento de las unidades motoras y en la frecuencia de estimulo, así como la propagación de los estímulos e impulsos nerviosos a través de la membrana muscular.
El cuerpo responde a la fatiga muscular, variando la frecuencia de estímulo, mejorando el reclutamiento de las unidades motoras y estimulando la co-activación muscular.

Tratamiento:
En sí la fatiga no debería detener la actividad física, si esta está bien programada y estructurada, seguro que tendrá periodos donde se llegue a fatiga muscular, para que el cuerpo “sobrecompense” y consiga las mejoras en el rendimiento pertinente. Se debería detener la actividad, si viene acompañada por espasmos musculares.

DMAT (dolor muscular de aparición tardía, “las agujetas”) :
No entraremos a definir cuál es la etiología del DMAT pero sí que daremos algunas nociones: las evidencias científicas apuntan que se trata de microlesiones y al estado inflamatorio consecuente. Por ejemplo, la ejecución de un ejercicio desacostumbrado (Armstrong, 1984), puede provocar su aparición, y el dolor estará localizado principalmente en la UTM (la zona de unión musculo-tendinosa) ya que encontramos gran concentración de tejido conectivo.
Generalmente este dolor suele aparecer después de la 1ª o 2ª sesión de un nuevo programa de entrenamiento físico, o cada vez que se inicia un nuevo/ o no acostumbrado ejercicio. (Byrnes et al, 1986)

Clínica:
Encontramos la musculatura hipertónica, leve tumefacción y dolorosa, presenta una disminución importante de la capacidad para crear tensión.
El dolor muscular con una expresión máxima a las 48h, que puede manifestarte des de las 24h hasta los 7 días después de la aparición.

Tratamiento:
Nos encontramos delante de un gran debate ya que para muchos de los tratamientos ampliamente utilizados no encontramos evidencia científica, y para otros encontramos evidencias que se contradicen.

  • Estiramientos musculares, massoterapia. (Chleboun et al, 1995). En el mismo artículo se nos hace referencia al riesgo de ponerse en manos de un no profesional, ya que se pueden agravar los síntomas.
  • Crioterapia. (Goodall, et al 2008) Solo se evidencia la mejora en el post ejercicio…a las 24h ya se igualan los resultados con el grupo control.
  • Analgésicos para disminuir el dolor, evidencias con AINES. (Declan AJ, 2003) Especialmente con Ibuprofeno. (Donelly et al, 1990; Hasson et al, 1993) Y un efecto nulo de la aspirina (Francis et al, 1988)
  • Aumentar la irrigación y temperatura de la zona: con ejercicio moderado (disminuye el dolor y el tiempo de recuperación).

Prevención: En este aspecto sí que se ponen de acuerdo la mayoría de autores y también es utilizado como método de tratamiento.

    • Repetir el ejercicio que provoca el dolor (acciones excéntricas) para conseguir una adaptación específica (Armstrong, 1984; Cleary et al, 2002) con un aumento progresivo del esfuerzo durante la actividad física, cargas progresivas.

Autor:
David Cabrera