La ventana del rugby

la-ventana-del-rugbyDice el diccionario de la R.A.E., libro que debería ser de mesilla en todos los hogares o en su defecto la aplicación más descargada en los móviles, que una ventana es “una abertura en un muro o pared donde se coloca un elemento y que generalmente sirve para mirar y dar luz y ventilación”. Una ventana fue crucial en la vida del neonato Felipe II para que fuera bautizado en una u otra parroquia; ventana ha sido la palabra elegida para dar nombre a un sistema operativo que opera nuestras vidas; una ventana además indiscreta dio título a un peliculón y por último ventana fue la metáfora elegida por el Papa Bueno en el concilio Vaticano II pues su institución requería de corrientes limpiadoras.

¿Ocurrirá lo mismo con la recientemente bautizada como “la ventana del rugby”? ¿Conseguiremos entre todos que de ventana, creciendo y haciéndose mayor, sin pasar edad del burro, se convierta en un maravilloso escaparate de un deporte espectacular en el campo y en todo lo que le rodea? ¿O involucionará por el contrario hacia una claraboya de metacrilato, sucia, translúcida y ajada por la desorientación, la incoherencia y la pérdida de esencia?

Ciertamente es un espacio que ha conseguido colocar al rugby en un canal de renombre, que no está al alcance de todos, en un horario de lujo y desde el que miran, narran e ilustran periodistas reconocidos de alta calidad y profesionalidad. Pero no es menos cierto que también ha sido el hueco por el que se han colado polémicas y recriminaciones faltas de caballerosidad y por el que se ha mostrado al respetable, gradas futbolizadas y cortes de mangas lamentables que nos dejan, a los que contamos las bondades y riquezas del melón como auténticos vendedores de crecepelo.

Tomémonos en serio cada paso que se da en el rugby. Sintámonos orgullosos y fieles de aquello que los curiosos se acerquen a mirar. Y sobre todo, seamos una ventana seria que dé luz y aire fresco a un mundo asmático y en tinieblas.

Porque siempre habrá un pasillo digno de ser retransmitido y disfrutado. Porque siempre será necesario emocionarse con momentos como el que nos regalaron Mamea y Afa Tauli. Y eso sí urge ser televisado.

El cid ovalador