La que se avecina en el rugby español

division-honor-rugby-femenino-streamingSILENCIO, A PALOS.

Tranquilos, no voy a escribir sobre telebasura. Presumo de pertenecer a una generación en la que todavía era posible encontrar programas de calidad en la caja tonta. Recuerdo con grandes dosis de nostalgia como los sábados en casa de mis abuelos disfrutaba de una película del oeste o de los hermanos Marx, seguido de un partido de rugby en Estadio 2. ¿Volverán esos tiempos? Antes necesitamos que regresen las oscuras golondrinas de Bécquer.

La que se avecina es la final de la copa del Rey de rugby el próximo 17 de abril en el estadio Zorrilla. El cartel de no hay entradas y 25.000 personas que esperamos que llegue ese día, ha saturado el ambiente de una actitud que poco tiene que ver con el oval: la ansiedad.

Ante una sociedad que no demanda una vuelta a la esencia, tristemente, pero que necesita volver a beber de los valores fundamentales, ¿puede ser ese día el mundo del rugby fuente de vida? Si todos ponemos de nuestra parte, claro que sí. Para ello ofreceremos:

  • Un día para ser distinto, salir del rebaño y ser políticamente incorrecto.

  • Un día para aprender que la comida y la bebida no alteran los nervios ni anula la capacidad de raciocinio, sino que alimenta la convivencia y construye comunidad.

  • Un día para creer que la nobleza y la caballerosidad no están reñidas con el contacto y el esfuerzo.

  • Un día para seguir apostando por la paciencia, la humildad, la solidaridad y el respeto no como valores ñoños sino como elementos esenciales para un mundo mejor.

El éxito de todo eso dependerá de una organización que asegure que los palos estén en su sitio, de que las líneas se pinten rectas, claras, a la distancia pertinente y que la “fan zone” ofrezca un espacio acogedor para todo el que llegue, de casa o del viaje, fatigado del camino.

Pero más importante que toda la logística será lo que pase dentro del estadio. Necesitamos que jugadores y cuerpos técnicos sean fiel reflejo en cada lance de los valores ovales. Que los aficionados veteranos sean ejemplo, de palabra y obra, de la nobleza y la fraternidad que forja ser seguidor de este deporte. Y que los que se acerquen por primera vez a un balón ovalado vayan con los ojos bien abiertos y dejen que su espíritu sea tocado y transformado por el silencio sepulcral ante una inminente patada a palos.

Sueño que no tengo sueño. ¡Qué lejos quedan las vacaciones!

Padres de familia: acérquense a Zorrilla ese día. Aunque no tengan entrada, podrán seguir el partido por pantalla gigante. Y sobre todo tendrán la suerte de vivir una inolvidable clase práctica de humanidad.

  • Silencio, hay patada.

  • ¿Que hay entradas?

  • No, abuela, se han agotado. Lo que hay es patada a palos.

  • Pues entonces silencio, hijo.

  • Con gusto.

    EL CID OVALADOR.