La motivación y el rugby

rugby-motivacionDespués de una larga temporada, ésta ya terminada, y que empiezan los seven, los playas y otros tipos de rugby diferentes al XV, creemos que toca hablar de la motivación. No hemos abordado el tema antes ya que creemos que a los jugadores les hablan bastante del tema durante la temporada. Es un tema importante para los deportistas y entrenadores, podríamos llamar a la motivación como la búsqueda del éxito.

Antes de todo nos debemos preguntar, ¿qué es la motivación? Según la RAE es: “Ensayo mental preparatorio de una acción para animar o animarse a ejecutarla con interés y diligencia”

Como en todos los deportes, el rugby es un proceso de triunfos y victorias. Cada equipo, jugador, entrenador, cuerpo técnico, etc. busca superarse día a día y nuevos retos que lograr. Durante la competición todos los jugadores quieren demostrar lo que son capaces de hacer con su físico, pero no es sólo eso, durante la temporada debemos estar preparados psicológicamente para poder soportar ciertas presiones, del club, del rival, de nosotros mismos, de los compañeros, el público, etc.

Cuando jugamos un match son muchos los ojos que nos observan y muchas las personas que nos juzgan y que más tarda o durante esos 80 minutos estarán opinando de nosotros. Eso lo saben los mismo jugadores y son conscientes de ello, y con ello debemos vivir. Un jugador debe de estar preparado para aceptar cualquier crítica, sea positiva o negativa, debe reflexionar y madurar lo que le dijeron, tomar decisiones para cambiar o no. Tenemos que tener en cuenta que cada vez que pisamos un campo de rugby para disputar un encuentro, durante esos 80 minutos estamos jugando con dos palabras, éxito o fracaso.
Hay varias teorías en el campo de la psicología sobre la motivación, pero nosotros nos hemos querido centrar en la “Teoría del logro”. El creador es David McClealland (1953). Éste dice, “existe en el ser humano una tendencia a alcanzar el éxito en situaciones donde está implicada la evaluación del desempeño de todo jugador y, que por lo tanto, influyen en los objetivos de rendimiento”
Afirma que no sólo existe la motivación en el deporte, que en la vida de cualquier persona que no es deportista, ésta está presente todos los días de su vida. El ser humano quiere tener éxito allí donde va y no puede intentar no conseguirlo en cualquier acción de su vida. Todas las personas de este planeta se mueven por objetivos y estos van cambiando según se vayan alcanzando o consiguiendo. Los objetivos son muy distintos, dependiendo de la personalidad de cada persona y de su forma de vida. La toma de decisiones marcará el éxito o fracaso.

Después de leer esta teoría, nosotros nos seguimos preguntando, ¿el hombre busca conseguir el éxito o evitar el fracaso?

Hay personas que por su personalidad, forma de ser, por la vida que llevan, etc. están relacionas al éxito todos los días y la palabra fracaso no existe para ellos. Hay deportistas que cada día buscan nuevos retos, superarse así mismos y que gracias a eso no han fracaso en sus vidas deportivas.
Ejemplo: Un jugador de rugby que siempre que juega un partido quiere superar su número de placajes que en el partido anterior. Mejorar su tiempo de reacción, su velocidad, etc.
Estos jugadores no se buscan retos difíciles de superar ya que ellos mismo a base de superarse día tras día han visto que no fracasan porque el objetivo del día es fácil.

Por el contrario, tenemos el otro lado, aquellos jugadores que fracasan, que no saborean el éxito tanto como a ellos les gustaría. La mayoría de esas personas tienen una autoestima baja, no trabajan en equipo, son distantes, introvertidos, tienen miedo a equivocarse, les da terror tener a alguien mejor que ellos delante, etc. Normalmente son jugadores que en un campo no quieren ser los protagonistas de una jugada por miedo al error.

Éstos tampoco toman decisiones importantes y dejan que sean otros las que las tomen por ellos. Siempre tienen excusa para todo y no soportan las críticas. Son personas que tienden a pedir perdón siempre que se equivocan. Tampoco soportan ser evaluados y observados por personas. No suelen tener compromiso con el club, por si le fallan y tienen miedo al aprendizaje.

Un entrenador de rugby tiene que saber controlar su vestuario, debe de saber motivar a sus jugadores y levantar aquellos que se hunden más fácilmente. El mister debe preguntarse, ¿Cuáles son las motivaciones de mis jugadores? ¿Qué implica para ellos fracasar? ¿Dónde quiere llegar? Para todo esto es necesario marcar una serie de objetivos antes de empezar la temporada y trabajar y entrenar para conseguirlos.
También tiene que saber transmitir a sus jugadores que los objetivos son grupales e individuales y que alcanzar uno es lograr el otro. En un vestuario de rugby no pueden existir egos, ni jugadores individuales que quieren hacer ellos la marca o ganar el partido solo y eso es trabajo del mister., hacer entender a ese jugador donde está.

Un buen entrenador debe saber gestionar la presión de los partidos, debe de solucionar las conductas antideportivas que muchas veces vienen por impotencia y corregirlas. Es necesario trabajar la concentración, la confianza individual y grupal y el miedo al fracaso. No pasa nada si se pierde. Otro factor contra al que hay que luchar es el miedo, en nuestro deporte, los jugadores principiantes no se equivocan porque no saben hacerlo sino porque el miedo les hace fracasar. No hay que jugar con miedo, todo lo que haga un jugador de rugby está bien hecho, puede que esa no sea la mejor decisión pero es la tomada y todo el equipo debe de tirar para adelante.

Para terminar, queremos dejar claro que cualquier jugador en un equipo de rugby tiene su papel, su objetivo y este debe de servir para ayudar al equipo a conseguir la victoria. No tengáis miedo al error, al fracaso, en un equipo de rugby nunca se está solo por lo tanto hagas lo que hagas no se te será reprochado, y el que lo haga, primero que mire sus errores. Así que sal al campo, juego y se el protagonista de tu película.

Salud y rugby