La lucha interna de la touche

Años atrás, las tocuhes dependían del talonador, de las piernas de los saltadores y de la suerte. La evolución ha sido tan grande, que de aquellas touches solo queda la alineación de jugadores uno tras el otro. Hoy en día la seguridad está por encima del choque.

En el año 1987 los saltadores sólo tenían sus propias piernas para poder coger ese balón que volaba entre los jugadores. Todas las cabezas miraban hacia arriba, y veían como el balón se desplazaba por el aire hasta que el saltador se impulsase con sus piernas para internar hacerse con el oval.

El saltador y el talonador tenían que tener una coordinación perfecta. Sus miradas se cruzaban y esperaban la indicación perfecta que hacía que el número 2 lanzase el balón por encima de todos esos jugadores, que estaban ansiosos por hacerse con él, pero sólo unos cuantos sabían el destino de ese oval. A veces el rival te lo robaba ya que tenía más poderío y fuerza en sus piernas y era muy audaz, pero en la mayoría de los casos esa touche se convertía en una lucha aérea de los jugadores más altos y que más saltaban. Los jugadores que estaban rodeando a los saltadores sólo podían protegerlo, los códigos eran sencillos, y las diferentes combinaciones eran simples pero muy efectivas. Incluso el balón se podía lanzar tocando el suelo. Las defensas estaban atentas al saltador para intentar robarle el balón y a los posibles rebotes para poder hacerse con él. Los terceras eran los que debían intentar penetrar esa línea de ocho jugadores que estaban lo más juntos posibles e intentar placar al medio melé que recibía el balón de unos de los saltadores.

El lanzamiento de touche que hoy en día se efectúa, años atrás era una infracción del reglamento. Los Springboks fueron la primera selección que cambió el modo de lanzar las touches. Ya llevaban tiempo practicándola y llevaban años perfeccionandola, para que el día que eso fuese legal y estuviese incluido en el reglamento, ellos lo hiciesen con una perfección impoluta. Cinco años más tarde, en 1992, y después de muchas discusiones y peleas por los magnates del rugby, las grandes potencias del rugby europeo se dieron cuenta de que aquella manera de hacer la touche era mucho más efectiva, su seguridad era muy alta, los balones salían más limpios y habían muchas más combinaciones, además de reducirse el número de golpes de castigo por partido. Los equipos se “unieron” para poder incluir la nueva técnica sudafricana.

Anteriormente, los árbitros pitaban golpes de castigo a los levantadores que hacían volar a esos saltadores por encima de la cintura; en Europa sólo eran capaces de hacerlo nuestros vecinos los franceses. No había ningún país más que tuviese la capacidad de poder hacer una tocuhe como la de los Bleus. Eso fue cambiando poco a poco: los árbitros se dieron cuenta de que ese modo daba la posibilidad de coger el balón con las dos manos, la lucha era mínima y eran más flexibles a la hora de pitar un golpe de castigo.

Todo esto hizo que todas las selecciones y equipos del mundo se pusiesen a practicar ese modo: la técnica sudafricana se pudo de moda. El saltador ya no tenía que volar sólo, sino que tenía a dos compañeros que le ayudaban a tocar el cielo para coger ese balón que volaba y rompía el aire hacía sus manos. Poco a poco los especialistas se dieron cuenta que podían ayudar a los levantadores a elevar a su saltador de un modo más fácil, perfeccionando el agarre, los diferentes vendajes en los cuádriceps, el salto se perfeccionó de un modo técnico para poder hacerlo más fácil y efectivo. El lanzador sigue siendo ese número 2, el perfeccionista, el talentoso que hace que el oval pase por encima de la cabeza de esos jugadores con hambre de balón.

Esta reforma de la touche tuvo una gran repercusión y ventajas. La concentración en esta fase de juego por parte de todos sus integrantes es máxima. También es cierto que el espectáculo estaba garantizado en aquellos años cuando los saltadores no tenían ningún tipo de ayuda, sólo con sus piernas y manos, por un balón que volaba por encima de sus cabezas. Hoy en día y después de la reforma, la lucha se perdió o es de un modo distinto, los balones son limpios y el espectáculo ya no esta en esas fases de juego que años atrás nadie quitaba el ojo del campo o de la televisión. Eran los más rápidos y audaces los que robaban ese balón. La lucha era hombre contra hombre, jugador contra jugador y el medio melé se las veía negras para coger un balón que venía rebotado, con un pase forzado, con una parábola e imposible que salga peor. Hoy en día el pase es perfecto, el medio melé sabe que ese pase del saltador será perfecto y milimétrico, los saltadores se sienten seguros ya que no pueden ser tocados ni placados en el aire y saben que la mayoría de esos balones aéreos son suyos.

En esta clásica jugada podemos apreciar una touche de antes de 1992

Explicación de la touche (line out) actual por la IRB

Muchas veces se echan de menos todas esas batallas antiguas donde se veía puro rugby. Debemos dar las gracias a nuestros padres en el mundo del rugby, gracias por esas tocuhes tan luchadas, tan maravillosas.

Gracias por enseñarnos todo lo que actualmente sabemos.

Salud y rugby