Historia de la Copa del Mundo de Rugby I

Copa web ellis

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Los orígenes: la historia que cristalizó en la primera Copa del Mundo de Rugby

A las puertas de la octava edición de la Copa del Mundo de Rugby, queremos hacer un repaso a las diferentes ediciones, y qué mejor que empezar por el principio. Cómo se llegó a aquel mundial ya lejano de 1987, consecuencia lógica de la internacionalización del rugby y de los tiempos modernos, de la televisión, de las audiencias y de ser el único deporte colectivo sin un campeonato mundial. Así, 164 años después del hecho diferencial que provocó la creación del Rugby, los dirigentes más conservadores de la International Rugby Board dieron su brazo a torcer y tras décadas de intentos fallidos se decidió que la Primera Edición se celebraría en Nueva Zelanda en su mayor parte (10 sedes: Auckland, Christchurch, Dunedin, Hamilton, Invercargill, Napier, Palmerston North, Rotorua y Wellington) y dos sedes en Australia (Sidney y Brisbane).

La idea de una Copa del Mundo de Rugby fue propuesta por primera vez en 1947 por el presidente de la Federación Francesa de Rugby (FFR), Alfred Eluère, pero los dirigentes de la International Rugby Board (IRB), instancia rectora a nivel mundial, menospreciaron el proyecto y le dieron carpetazo.

25 años más tarde es otro presidente de la FFR el que lo intenta. En esta ocasión, Albert Ferrasse choca otra vez con la tradición sajona, pero la idea empieza a difundirse y ya no puede detenerse.

LA IRB era por entonces una asociación anquilosada y caduca, que aunque en su nombre decía representar al rugby mundial, sólo formaban parte de ella las federaciones de Inglaterra, Irlanda, Escocia, Gales, Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica y, desde 1978, Francia. Para sus miembros, la esencia del rugby era el amateurismo, y los partidos siempre se planteaban desde un punto de vista amistoso, sin motivar ninguna competición con ranking. Pero entonces apareció David Lord…

Periodista australiano especializado en cricket y golf, David Lord propuso en 1983 un proyecto descabellado: organizar un mundial “privado” dividido en dos partes. Al año siguiente se disputaría una competición en el Hemisferio Sur, y seis meses más tarde se disputaría su homóloga del norte. Lord contactó con jugadores, entrenadores y dirigentes, pero al no contar con el apoyo de las televisiones y las federaciones nacionales el proyecto fracasa.

El proyecto de Lord fue un disparate desde el principio, pero hizo ver a los dirigentes de la IRB que debían modernizar su institución y que la organización de un Campeonato de Rugby a nivel mundial organizado por ellos era inevitable, para espantar así futuras nuevas aventuras privadas. Fue el presidente de la Federación Australiana de Rugby, Nicolas Shehadie, el primero en reaccionar: el rugby australiano se veía muy amenazado por el Rugby XIII y su profesionalismo, así que convenció a sus homólogos de Nueva Zelanda y Sudáfrica para montar un campeonato internacional, y a este proyecto se fueron sumando el resto de países, hasta que el 22 de abril de 1985, en la “Maison des Chemins de Fer” de París, a los pies de la Torre Eiffel, los miembros de la IRB votan por unanimidad la creación de una Copa del Mundo, que llevará el nombre de Copa Web Ellis, y cuya organización se confía a Australia y Nueva Zelanda, previendo una segunda edición cuatro años más tarde en Europa.

Ese día, 164 años después de la creación del rugby y 57 años después del primer Mundial de Fútbol en Uruguay, los dirigentes de la IRB eligieron modernizar este deporte, y ese día, sin saberlo, pusieron la primera piedra para que el rugby se precipitase inexorablemente hacia el profesionalismo y abandonase el espíritu amateur que habían defendido durante el último siglo. Con la Copa del Mundo de 1987, el rugby comenzó un camino vertiginoso que le llevó a convertirse en uno de los espectáculos mediáticos más importantes a nivel planetario en la actualidad.mundial-rugby-1987

Celso P. Graña