Guy Novès, leyenda viva del rugby

guy-noves-rugbyEs el entrenador con mejor palmarés de toda la historia del rugby francés, título que también lo sitúa en el top a nivel mundial, y toda una leyenda de los banquillos en todo el planeta ovalado. Un “dulce” que a todo directivo le gustaría tener en su equipo, pero que hasta ahora nadie ha conseguido que cambie de aires desde que tocó su primer balón oval.

Desde que en 1975 empezó a ocupar el ala izquierda del Stade Toulousain, aún pasando después a su banquillo en un ya lejano año 1989, Novès siempre se ha mantenido fiel a estos colores hasta hoy. ¿Será por el sueldo que le ofrecen? Pues si seguimos sus palabras -“54.000 francos al mes, no sé cuanto es eso en euros, ¿queréis ver mi nómina y lo descubrís?”- no creemos que sea esta la razón; es más, este argumento lo sitúa como uno de los entrenadores más “rentables” del mercado, con un salario muy inferior a sus colegas de profesión y que recuerda otros tiempos, cuando el rugby aún no era profesional.

La solución al enigma tiene más que ver con su filosofía rugbística que con su sueldo: Guy encarna los valores del rugby tradicional, de aquel rugby donde el dinero no era lo importante y sí el sentimiento, donde la pasión de los rugbiers traspasaba los terrenos de juego y se impregnaba en todas las facetas de su vida.

Una Rara Avis en el mundo del rugby, siempre fiel a unos colores. Fiel durante su etapa en los terrenos de juego, fiel al mismo equipo al pasar a los banquillos, fiel a un estilo… y fiel hasta hoy. De los 13 años que pasó como jugador, la mitad de ellos lo hizo a las órdenes de la dupla formada por Pierre Villepreux y Jean-Pierre Skrela, estandartes del juego de movimiento y a la mano (ver La revancha de Waterloo), y que inculcan un estilo propio al club –Jeu de mains, jeu de toulousains– juego que Guy aprende, asimila y aprecia, haciendo suyos sus principios al pasar al grupo de entrenadores en 1989.

Y siendo fiel a este estilo de juego, los resultados fueron llegando hasta llegar a lo más alto. En sus primeros 10 años en el banquillo, logró la friolera de 6 Campeonatos de Francia (1989, 1994, 1995, 1996, 1997 y 1999) y la primera edición de la Copa de Europa en 1996. Y en los años siguientes los títulos continuaron: hasta hoy, otros 4 títulos de campeón de Francia y 2 subcampeonatos, y la friolera de 4 Copas de Europa/Heineken Cup y 2 subcampeonatos. Una cifra nunca vista en otro entrenador o en otro club de rugby. Fruto de estos títulos, en el año 2011 la Federación Francesa de Rugby le ofreció la posibilidad de ser el seleccionador del equipo nacional, el sueño dorado de todo entrenador, la culminación de una vida… pero él dijo no.

25 años se cumplen ya de su llegada a los banquillos del Stade Toulousain, pero Novès, luchador infatigable, no ha bajado la presión ni un solo momento; sólo cree en el trabajo bien hecho, el sudor derramado por ese trabajo y el tiempo invertido. Tras todos los títulos conseguidos, sigue poniéndole de los nervios un balón caído, un pase mal dado o cualquier detalle que chirríe en su equipo, como el primer día. Porque conseguir lo que ha conseguido Novès, tanto en títulos como en tiempo en un banquillo, es principalmente fruto de su carácter: personaje atrayente y solitario, sensible y colérico, soñador y apasionado por su trabajo hasta el límite.

Porque en estos años, piedra a piedra, Guy Novès ha conseguido construir una fortaleza rugbística digna de admiración, una maquinaria ganadora pero también fiel a una tradición, así como a un estilo de juego propio, técnico y estético, definitorio de un equipo y de todo el club, consiguiendo que decir Stade Toulousain sea decir rugby vistoso, talentoso y efectivo en Francia, en Europa y en todo el planeta ovalado.

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