¡Gracias!

love-momJugar a rugby no es fácil y menos sin tener a gente a tu alrededor que te apoye. Este artículo va dedicado a todas aquellas personas que forman parte de la vida de un jugador de rugby.

Pasan los años y siempre hay algo que año tras año nos impide disfrutar o nos pone impedimentos para que gocemos de este gran deporte. Cada año es distinto, pero es la misma espina que nos impide disfrutar del rugby y de todo lo que envuelve al 100%, y no sabemos como la podemos solucionar.

Cada jugador/a de rugby conoce todos estos problemas que van surgiendo con el tiempo. Este artículo no va sobre este tema, sino que va dedicado a todas las familias, novias, novios, hijos, hijas, amigos, amigas, padres, madres, hermanos, hermanas, etc. que soportan año tras año nuestra vida rugbística. Estas personas que nos rodean y forman parte de nuestra vida, nos aguantan y soportan todos los años, ya que saben que el rugby es nuestra vida y sin él no seríamos felices ni tendría sentido.

Nuestra pasión y amor por la pelota ovalada, por el rectángulo de Webb Ellis, etc. nos hace ser un poco egoístas. Nosotros tenemos claro lo que sentimos por este deporte, pero las personas que rodean y forman parte de nuestras vidas no lo entienden. En realidad, no se si vosotros lo veis igual que yo, ellos son los que nos regalan cada año un trozo de su vida, nos soportan cuando nos lesionamos, nos ayudan y nos animan cuando perdemos y nos felicitan cuando ganamos.

Son muchos los años ya que cada uno de vosotros lleva jugando a rugby y tu ilusión vive día a día y no termina. Ellos nos ayudan a que ésta nunca acabe, que la llama de esa ilusión siga viva y no se apague. Cada vez que le comentamos a un familiar, amigo, hermano nuestro, etc. que vamos a jugar a rugby sus ojos brillan de ilusión, se alegra por ti porque sabe que es tu vida y que sin él no puedes vivir, que no serias feliz y que tu vida no tendría sentido. La frase que escuchamos todos es, “ten cuidado, no seas burro, no te hagas daño y mucha suerte”, “no entiendo que te da el rugby, ten cuidado y suerte”, “¿son muy grandes? buff…, que sea leve y no te hagas daño, suerte”, entre otras.

En este post no nos podemos olvidar de nuestras mujeres y maridos, ellas/os nos tienen que querer con locura y más si no juegan a rugby. Son las personas más importantes, las que viven con nosotros día a día, nos animan a entrenar, a estar siempre al 100%, nos cuidan y nos acompañan a todos los partidos y son nuestros fans número uno. Cuando no tenemos partido y queremos ir a algún campo a disfrutar de un buen match, o cuando dan el VI Naciones, el Rugby Championship, etc. están ahí y nos acompañan aunque no entiendan el juego.

Todos nosotros tenemos nuestra pequeña colección de camisetas de rugby guardada en el armario, bien puestas en su sitio y planchadas. Normalmente ocupamos parte del armario que no nos toca y en esa casa nadie se queja. Es genial la frase que dicen cuando ven otra camiseta que entra por la puerta de casa,” ¿otra camiseta?, un día de éstos no cabremos en casa…”, después de escuchar esta gran frase se nos escapa una ligera sonrisa ya que tanto tú como ellos saben que no es la última que entrará por la puerta de vuestra casa.

Están hartos de escuchar nuestras historias de rugby, las mismas anécdotas de siempre y los resúmenes de nuestros partidos. Nos soportan horas antes de los partidos, con los típicos nervios, horas de espera en campos donde no pasa ni un alma. El fin de semana ya sabe que sólo hay rugby y que no existe tiempo para nada más. Un año está formado por doce meses y ellos/as saben que once de éstos pertenecen al rugby y el que queda sólo nos dedicamos a pensar en él. Las vacaciones están condicionadas por el rugby y saben que no puedes perderte la pretemporada ni saltarte un entrenamiento.

Los jugadores de rugby debemos hacernos una pregunta, ¿qué hacemos nosotros por ellos?

Para terminar el post, ya que podríamos estar toda la vida sin parar de escribir sobre todas las cosas que estas personas hacen por nosotros sin esperar ningún tipo de compensación, debemos detenernos aquí para darles las gracias.

Gracias por estar ahí siempre, por ser nuestro mayor apoyo y nuestro fan número uno, por hacer lo que hacéis sin esperar nada a cambio, por luchar con nosotros por nuestra ilusión, por curarnos las heridas y soportarnos cuando nos lesionamos. Por todo eso y más muchas gracias.

¡Gracias por compartir una vida de rugbier con nosotros!

Salud y rugby