Feliz navidad al Rugby

rugby-navidadEstamos en Adviento y cuando queramos darnos cuenta la Navidad habrá entrado en nuestras casas. Ello conlleva, en función de la fuerza de voluntad y capacidad de control de cada uno, que nos veremos desbordados por una dinámica de comidas y regalos como si no hubiera mañana. Sumergidos como estamos en un tiempo de vaciar nuestra vida desde un punto de vista espiritual esto no nos sorprende. Caemos entonces inocentemente en la tentación de vivir algo tan grande y tan importante como si fuera algo rutinario, vacío y sin importancia. En resumen, días como otros cualquiera.

Me enfrento entonces ante el deseo de afrontar este folio virtual en blanco rellenándolo con letras vacías o intentar al menos contar algo que pudiera interesar. Lo que a continuación se transcribe para mí sí lo es.
El rugby se encuentra en un momento apasionante. Surgen alrededor de él multitud de debates, a cada cual más interesantes, siempre y cuando ante todo prime el debate, la fraternidad y la tertulia entre comensales. La sobremesa es el mejor momento para hablar de temas baladíes pero también de aquellos que son esenciales para el espíritu y para el rugby. Podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que el año que toca a su fin ha sido rico en sensaciones y quizás también en frutos.

Me permito entonces pedir a los hermanos de World Rugby, tan preocupados en hacer de nuestro oval un deporte de masas, que se centren en fomentar el trabajo de base en todos y cada uno de los países de nuestro globo terráqueo. Que no sucumban en la inmediatez de conseguir las cosas ya, sino que vean que cada club de rugby es como un semillero en el que podemos plantar, y que ,aunque no recojamos como fruto jugadores de élite, al menos habremos aportado al mundo gente de bien. Que cuando estén convencidos de meter mano a las piezas claves de nuestro deporte, que se han mantenido desde el inicio y que han sido pilar y sustento, mantengan la cabeza fría para poner a punto otros elementos más importantes.

¿Por qué no establecer un bonus para aquellos equipos que hayan conseguido un mayor aumento de fichas en su cantera? ¿Por qué no restar puntos a aquellos que terminen algún partido con una tarjeta amarilla, ya no digo roja? ¿Por qué no penalizar más duramente a aquellos que durante un partido discutan la decisión de un colegiado? ¿Son diez metros sustancia suficiente? ¿Y si estableciéramos un parámetro, por subjetivo que fuera, para valorar que afición se mantiene más fiel a los valores ovales? ¿Por qué los clubes, a principio de año, además de los fichajes de relumbre que aseguren la permanencia o estar en la lucha por los títulos, no hacen una programación exhaustiva para que desde pequeños la cantera mame todo lo bueno que puede aportarles el oval?
Una respuesta afirmativa a todas estas preguntas sería una auténtica Navidad para el rugby. Una respuesta que daría a nuestra disciplina la importancia que realmente tiene y se merece.
No se preocupen, yo sigo creyendo en los Reyes Magos. Como plan B no tendré problema en pedírselo por carta de las de toda la vida. Nada de mails.

¡Hola! ¡Feliz Navidad!
¡Feliz Navidad y que pasemos unos días con muchas patadas a palos, en riguroso silencio!.

EL CID OVALADOR.