Entrevista a Raphäel Blanco

La grandeza del rugby radica en su filosofía y en sus valores, pero sobre todo en que en su práctica y ejemplo se encuentran grandes personas, de carne, oval y hueso. Personas que quizás algún día saldrán en todas las estadísticas y pantallas que retransmitan nuestro querido deporte, pero que tampoco tienen esa como su máxima aspiración y si la humildad como tarjeta de presentación. Una de ellas es el centro, ala y zaguero chamizo Raphäel Blanco. Una persona íntegra, que predica y practica los valores con v de oval. Frente a mi caña y mi pincho de tortilla su café solo. Fuera le espera su fiel bicicleta.

“El rugby siempre ha estado en el centro de todo”

Raphäel se inició en deporte oval bien pronto: “comencé a jugar con 6 años en State Toulousan” y no podía ser de otra forma porque de casta le viene al galgo: su padre, su abuelo y su padrino también fueron jugadores en el Biarritz Olympique y éste último también internacional en un par de ocasiones. Así que era previsible y un día “caí dentro como Obelix”.

“El rugby siempre ha estado en el centro de todo”, como algo intrínseco y transversal a la familia y su quehacer diario. Siempre en la comodidad de su tierra, Francia, hasta que un día decide que cumplir su otra vocación, ser fisioterapeuta, le supone dejar su familia y su país. “Yo tenía claro que quería estudiar fisioterapia y en Francia suponía, entre comillas, dejar el rugby y yo no quería eso”. En ese discernimiento físico y espiritual en pos de una ilusión que da sentido a su vida, Raphäel contacta con El Salvador y se decanta por nuestra ciudad gracias a “haber estudiado tres años español y que el proyecto tanto de rugby como de estudio eran compatibles e interesantes”.

Raphäel Blanco después de hacer una marca con el oval en sus manos

Raphael Blanco el salvador(Foto de A. MINGUEZA)

“Eso al principio impone y después de tres años también”.

El 10 de agosto de 2014 aterriza en Pucela un joven con 1.90, 90 kg y 18 años recién cumplidos preparado para hacer la pretemporada. Del rugby español solo sabía que tenía a su selección en el Seis Naciones B y cuando se confirmó su proyecto entre nosotros, comenzó a investigar en internet y “de hecho el primer partido que vi fue la final de la Copa del Rey Salvador Ordizia, creo, en un campo de fútbol que había bastante afición y dije eso está bien, ahí se puede jugar”. Agradecido y con una sincera sonrisa en su rostro recuerda el buen recibimiento de todos y su primer día en La Central donde le acogió un “Pablo muy simpático”.

Sin tiempo para dudas recibe también el oxígeno que se respira al formar parte de un club histórico como El Salvador, una atmósfera cargada de “responsabilidad y sobre todo pasión. Eso al principio impone y todavía después de tres años”. Se enorgullece de tener de vecino de vestuario a una leyenda, Manu Serrano: “es una referencia primero como persona y luego como jugador. Saber todo el esfuerzo que realiza hace que tenga mucho respeto por él. Con 18 años ver a alguien de esa edad, con esa experiencia y esa actitud me demuestra que si algún día quiero llegar a ese nivel tengo que hacer eso”.

Está encantado de estar a las órdenes de un apasionado y un estudioso del rugby, su entrenador Juan Carlos “Bocas: es muy positivo un entrenador así que saca lo mejor de nosotros exprimiéndonos. Me gusta que basa el rugby no en mil cosas sino en cosas sencillas; al final el rugby es así”.

raphael-blanco-blogderugbyFoto de Raphäel Blanco con El Cid Ovalador

“La competición no se adapta a ti”

Mira hacia el final de temporada con optimismo y ve que “está en nuestras manos quedar primero de cara al playoff”. Valora muy positivamente la experiencia en Europa puesto que “juegas a un nivel de velocidad y de contacto más alto que te prepara para otras competiciones. Además a nivel personal, viajas, pasas más tiempo con tus compañeros y eso es muy bonito. Es consciente que por ello están pagando un precio, que unido a convocatorias de selección y lesiones puede que sea demasiado alto. “El calendario no está pensado para los equipos que juegan en Europa y eso te perjudica. Eres el único equipo de la competición en esa situación y la competición no se adapta a ti”.

De momento, aunque perdieron la Supercopa de España frente al eterno rival, han sumado una Copa Ibérica histórica, que convierte al club en el más laureado de España y Portugal. Su CV acumula además otra fecha para el recuerdo: la final de Copa en el José Zorrilla bajo la atenta mirada de 26.000 espectadores: “eso fue una pasada. Todavía no me doy cuenta del todo de que fue algo grande y algo histórico. Me daré cuenta cuando deje el rugby y vea vídeos de aquel día”.

Finalizamos la conversación, ese arte en peligro de extinción, satisfechos en cuerpo y alma. Me espera la compañía de un buen amigo y un par de cañas en algún bar. A aquellos que tengan la fortuna de encontrarse al Raphäel fisioterapeuta, les espera unas manos auténticas y sanadoras. A Raphäel le espera la historia del rugby para que la enriquezca. De momento, también, Zorrilla le espera de nuevo.