Entrevista a Michel Marfaing

entrevista-michael-marfaingHace unos días Blogderugby.com asistió al curso que el Stade Toulousain impartió a dirigentes y técnicos de las escuelas catalanas de rugby en colaboración con el Club de Rugby San Cugat. La formación estaba dirigida por Michel Marfaing, director del Centro de Formación del equipo francés y jugador entre los años 1987 y 2003, con el que pudimos compartir unos minutos.

Michel Marfaing forma parte de la historia del rugby francés por derecho propio. Nacido en 1970, accedió al Stade Toulousain en 1987 y jugó en el primer equipo hasta el año 2003, con un pequeño paso por el RC Narbonne. Jugador rápido, destacó desde el principio por su velocidad y contrapié, su preciso chut a palos y su capacidad para desbordar a las defensas contrarias, jugando primero en la posición de Centro y evolucionando tras su paso por Narbonne a la posición de Ala.

Además, Michel tiene un palmarés impresionante: lució el Maillot Bleu en dos giras con el XV de Francia, en 1991 y en 1996; tiene el record de ensayos en la Copa de Europa con 24 marcas; durante muchos años ha tenido el récord de puntos en esta competición (287 puntos); ganó la Copa de Francia en 1998 y conquistó en tres ocasiones el Campeonato francés en los años 1997, 1999 y 2001. Precisamente en la final de 2001 -que os ofrecemos en la sección PALOMITAS de este blog (Final Francia 2001 Stade Toulousain – Clermont)- Marfaing realizó una de sus mejores marcas, en un partido en el que el Stade Toulousain, capitaneado por Fabien Pelous, combinó la veteranía de hombres como el propio Marfaing, Delaigue, Garbajosa o Califano con jóvenes promesas que con el tiempo se convertirían en grandes del rugby francés y mundial, como Nicolas Jeanjean, Clément Poitrenaud y Frédérick Michalak.

Tras dejar el primer equipo del Stade Toulousain en 2003, Marfaing se hace cargo de la dirección de su Centro de Formación y juega durante 4 años en su primer club, el SC Pamiers, hasta su retirada en el año 2007. A continuación os ofrecemos la transcripción de la entrevista que mantuvimos con él, donde le preguntamos por los detalles de su carrera y su relación con el rugby.

¿Cuál es tu primer recuerdo de rugby?
Vengo de un pequeño club que se llama Pamiers –en el departamento de Ariège, a 62 kilómetros de Toulouse- un pequeño club de Federal 3. Empecé en el rugby a la edad de 6 años y medio – 7 años, ya que en la familia mi abuelo jugaba, mi hermano jugaba también y desde pequeñito nací y viví en el rugby.

Pasé por todas las fases de aprendizaje en mi pequeño club de Pamiers hasta la edad de 17 años, cuando entro en el Sport Etudes de Toulouse un poco antes de integrar el Stade Toulousain Junior en 1987.

Esta era la época dorada del Beau Jeu, la época de Sella, Blanco, Camberabero… (y que en blogderugby hemos tratado en un artículo Cuando el rugby se hizo arte (y la ovalada se descorcha)) ¿Qué diferencias aprecias con el rugby de hoy y qué recuerdos tienes de aquel modo de jugar?
Era un rugby mucho más desbocado; era un rugby donde el ataque se imponía a las defensas, mientras que hoy son las defensas las que predominan sobre los ataques, ya que las defensas se organizan cada vez mejor y automáticamente es mucho más difícil jugar. Es por ello que en un partido de rugby actual hay mucho choque, y no es hasta pasada una hora que se empiezan a marcar ensayos, mientras que en mi época se conseguían ensayos desde el comienzo hasta el final del partido, todo el tiempo, y es que las defensas eran menos eficientes que las actuales.

De esta época data tu participación con el equipo francés…
Sí. Jugué dos torneos con el XV de Francia. Jugué la gira de los Estados Unidos en 1991 con Saint-André, Blanco, Philippe Sella, Berbizier… todos los grandes jugadores de la época. Más adelante volví al equipo de Francia en 1996 para la gira de Argentina, donde jugué los dos test match en el Estadio de Vélez.

¿Qué sentiste cuando fuiste llamado a la Selección y cuando saltaste al campo con la camiseta Bleu por primera vez?
Es un honor para cualquier jugador: desde pequeños, todos los jugadores soñamos con llevar esa camiseta, así que el día que la tienes sobre los hombros te crees invencible.

¿Estabas nervioso?
Sí, palpitante. Cuando te vistes por primera vez esa camiseta y escuchas en el campo La Marsellesa es incluso desestabilizador.

El día de tu debut, ¿cantaste La Marsellesa a pleno pulmón o te quedaste pensando?
Ese día no la canté; reflexionaba: había muchas cosas que se me pasaban por la cabeza. La segunda y la tercera vez ya pude cantarla más fácilmente.

Durante esos años se produjo el paso del rugby amateur al profesionalismo, y tú viviste este cambio justo en la mitad de tu carrera. ¿Encuentras que se ha perdido algo de la esencia del rugby con el paso al profesionalismo?
Sí, algo sí que se ha perdido. Soy de los que piensa que a partir del momento en que el dinero entra en un deporte, pudre ese deporte. Forzosamente pienso que algo se perdió. Aunque también creo que hasta hoy hemos conseguido guardar los valores del rugby, algo importantísimo; ¿pero hasta cuándo podremos guardarlos? Sinceramente no lo sé…

Casi toda tu carrera la has jugado en el Stade Toulousain -con un pequeño paréntesis en Narbona- , sigues vinculado al club como director de su Centro de Formación, naciste y vives actualmente en Toulouse… ¿Qué significa Toulouse para el rugby y ser del Stade Toulosain en comparación a otros equipos?
En Toulouse el fútbol, aunque el equipo esté en Primera División, no existe. Vas a un bar o a un restaurante y todo es rugby: “jugamos mañana”, “¿a qué hora es el partido?”, etc. y la gente no sabe si hay partido de fútbol o no. La vida cotidiana de la ciudad también es el rugby: caminando por la calle, en una terraza, en el cine… con el vecino de al lado empiezas a hablar de rugby, aunque no lo conozcas.

Si lo comparamos con ser seguidor de otros clubes del país, ser del Stade Toulousain es diferente: Toulouse forma parte de los clubes históricos franceses y tiene una historia propia; se dice “Jeu de mains, jeu de Toulousains” (Juego de manos, juego de tolosanos). Los demás clubes tienen otra filosofía, y esta es la riqueza de nuestro deporte y del rugby francés: tener clubes que no viven la misma realidad, porque es en la diferencia donde se producen intercambios y se progresa.

Eres un jugador que reúne el buen movimiento del balón -característica del Stade Toulousain- y el enfrentamiento físico de Narbonne, dos características muy importantes en el rugby. Para conseguir juntarlas, ¿qué jugador tenías como referencia, quién era tu ídolo?
Desde pequeño mi ídolo es Philippe Sella, un jugador que es capaz de hacerlo todo: es capaz de acelerar y escabullirse, de pasar entre los intervalos, de realizar un pase para facilitar la marca al ala, de penetrar para hacer el ensayo solo… Sabe hacerlo todo, y a mí en el rugby me gustan los jugadores capaces de hacer de todo.

Después de muchos años como jugador de rugby al máximo nivel, dejaste el primer equipo del Stade Toulousain y te uniste a su Escuela. ¿Cómo viviste el paso de la élite del rugby a su base?
Como te comentaba antes, vengo de un pequeño club de Federal 3 llamado Pamiers. Cuando dejé este club con 17 años me dije: “voy a jugar al máximo nivel, es una experiencia importante en mi vida, pero mi última ficha federativa será con el Pamiers, porque es el club que me ha formado”. Cuando dejé el primer equipo del Stade Toulousain en 2003, empecé como director de su Centro de Formación para enseñar a las nuevas generaciones lo que había aprendido, pero seguí jugando al rugby en el Pamiers durante 3 años en Federal 3, consiguiendo su ascenso a Federal 2, finalizando aquí mi etapa como jugador de rugby a la edad de 39 años. En conclusión, devuelvo al rugby todo lo que me ha dado, porque esta es la base, y debe ser el objetivo de todo amante del rugby.

Desde tu incorporación a la dirección del Centro de Formación del Stade Toulousain en 2003, ¿cuántos jóvenes han pasado por el primer equipo hasta hoy?
Tenemos 72 jugadores que durante este periodo jugaron en los campeonatos Top 14 (primera división) y ProD2 (segunda división) franceses y en el campeonato inglés.

¿Podrías decirnos algunos nombres que puedan conocer nuestros lectores?
Sólo en el primer equipo del Stade Toulousain han jugado, por ejemplo, nombres como Michalak, Poitrenaud, Lamboley, Millo-Chluski, Medard, Mermoz…

¿Y cuáles son los nombres que debemos aprendernos para el futuro ?
Jóvenes de los que oiréis hablar como Baille (pilar), Sébastien Bézy (medio-melé), Charles Château (tercera línea)… y muchos otros, ¡espero!

¿Qué es lo más frustrante del trabajo con niños y jóvenes? ¿Y lo más gratificante?
El momento más frustrante, en tanto que educador, es aquel que se produce cuando un niño no llega a su mejor nivel. No digo al máximo nivel, digo a SU mejor nivel: esto quiere decir que en alguna cosa yo soy responsable de ese fracaso, porque no le he dado todas las herramientas y trucos para que juegue a su mejor nivel, que no tiene por qué ser el máximo.

Por el contrario, el más gratificante es aquel que se produce cuando ves a un joven jugador que pasó desde pequeño por la Escuela y el Centro, que lo has educado y entrenado durante 7, 8, 10 años, y que juega su primer partido con el primer equipo mientras que tú estás en la tribuna mirándolo. En ese momento te dices: “¡es fantástico!”.

Si hacemos la misma pregunta respecto a tu vida profesional en el rugby, ¿cuáles son aquellos dos momentos que guardas en tu memoria como el mejor y el peor?
El más decepcionante fue aquel momento en el que con el Stade Toulousain fuimos a Inglaterra a jugar contra los London Wasps en Copa de Europa y nos metieron un 77 a 12, mi resultado más abultado en contra. La parte positiva de esta historia fue que la semana siguiente teníamos que jugar contra los galeses del Swansea, y para clasificarnos necesitábamos ganar por más de 60 puntos. Ellos estaban primeros de grupo, pero ese partido lo ganamos nosotros por 66 a 0, marcando yo 3 ensayos. Soy muy competitivo y no me gusta perder.

Como momento más gratificante, guardo dos recuerdos. El primero es la consecución de mi primer título con el Stade Toulousain en 1997: aunque no el mejor partido, es el mejor momento porque significaba el resultado de un trabajo. El otro es de mi mejor partido, la final del Campeonato de Francia de 2001, donde marco un ensayo magnífico contra Montferrand. Si veis el vídeo, podréis observar que en el momento que marco me quedo en el suelo abrazado al balón, no porque estuviese cansado, sino porque estaba apreciando el momento.

¿Qué se te pasa por la cabeza en un momento como ese?
Toda una vida: de joven jugador de rugby –me veo cuando comenzaba en Pamiers y cómo subía los peldaños hasta el Stade Toulousain- hasta llegar aquí con el primer equipo. En 10 segundos, veo flashes de toda una vida dedicada al rugby.

Y para finalizar, Blogderugby hace siempre la misma pregunta en sus entrevistas:

¿Cuándo se deja de ser jugador de rugby?
Jamás!!!
Viva el rugby!!!

Desde Blogderugby queremos dar de nuevo las gracias a Michel Marfaing por el tiempo dedicado y especialmente por todo lo que nos ha enseñado, esperando tener más ocasiones en el futuro para compartir buenos momentos de rugby juntos.

Miembros del equipo de blogderugby con Marfaing, de izq. a dcha. Celso P. Graña, Michael Marfaing, The Big Red One, Sergi Latorre

Miembros del equipo de blogderugby con Marfaing, de izq. a dcha. Celso P. Graña, Michel Marfaing, The Big Red One, Sergi Latorre

Merci et à bientôt!