En la mesa y en el juego se conoce al caballero

tercer-tiempo-rugbySe vienen días importantes. No porque el domingo tengamos el derecho, que no el deber, de depositar nuestra papeleta en la urna. Ojalá ese día todos amaneciéramos con tal capacidad de clarividencia que nos diéramos cuenta de que nadie va a hacer nada por nosotros. Ni pueden ni quieren. Sólo desde abajo y desde nosotros mismos se podrá construir algo nuevo.

Días importantes en los que además de poner en circulación felicitaciones, deseos y regalos, nos sentaremos a la mesa para comer y beber. ¿Serán nuestros hogares ejemplo de comensalía? Si la respuesta a esta pregunta es negativa, ¿dónde podríamos fijarnos u obtener un manual de instrucciones?

Dice nuestro sabio refranero castellano: “En la mesa y en el juego se conoce al caballero”. Sólo hay en la faz de la tierra un deporte que cumpla este axioma a la perfección: el rugby. Y cuidándolo y potenciándolo tendríamos una fuente de riqueza y una escuela de valores que nunca pasaría de moda.

Porque después de haberse batido el cobre en una noble lucha, bañada de esfuerzo y respeto, hay tiempo para ponerse la camiseta de comensal. Para compartir comida y bebida en un ambiente de paz y tranquilidad. Para una buena sobremesa en la que comentar detalles del partido o de la vida. Para demostrar que la generosidad y la fraternidad tienen sentido, enriquecen y humanizan.

Pues claro que sí. El tercer tiempo es un ejemplo claro de que los caballeros no se alimentan de rencor y venganza, sino de bebidas espirituosas y buenos alimentos.

Sueño con un mundo en el que las urnas y las papeletas tengan forma oval.

Padres de familia: hoy, mañana y siempre enseñemos a nuestros hijos a comportarse en la mesa y ser agradecidos. Tengamos siempre tiempo para la sobremesa.

  • Silencio, hay patada.
  • ¡Jaaaaarrrrr! ¡Comorrrrrrrrr! ¿De Chiquito?
  • No, a palos. 

EL CID OVALADOR.