El rugby contra la inmediatez

tiempo-rugbyYa. Ahora mismo. Ipso facto. Sin pensarlo. Navegamos sin rumbo en el mar de la inmediatez. Hemos perdido la referencia de que las cosas necesitan su tiempo. Queremos llegar a la meta de un salto, sin recordar que podemos antes dar pequeños o grandes pasos, necesarios siempre. Que en ese periplo podemos utilizar la cabeza para ver si estamos en el rumbo correcto, para reconocer que quizás podríamos hacer más y en cualquier caso, para en el silencio, ser conscientes de que a pesar de las olas o el abordaje de piratas, informáticos o de parche, mantenemos nuestra esencia. Y que es ella, y solamente ella la que, cual robusto bergantín, nos permite surcar los océanos con la cabeza y la bandera alta, sabiendo que alguno de nuestros marineros gritará, tarde o temprano ¡OVAL!

Si es mucho lo que se ha escrito y difundido del éxito de nuestras selecciones de 7s hoy quiero centrar la atención en que ha sido el fruto de un proyecto, de un proceso. De una expedición que tuvo claro desde el principio que no iba a ser fácil, que iba a ser larga y que de conseguirlo, sería previo pago de un sacrificio hasta la extenuación. Si bien quizás los ingenieros que realizaron los planos de la nave no tuvieron en cuenta todos los aspectos, eso no derrotó a la tripulación. Si bien es cierto que los mecenas pensaron que sus marineros solo se alimentaban de ilusión porque el puerto que les esperaba era glorioso, la tripulación no desfalleció.

Y es que si hay un deporte que puede llenar a rebosar las bodegas de cualquier embarcación de valores para el éxito ese es el rugby. Porque la solidaridad y la fe en lo que se hace es vela que el viento empuja con ganas. Porque anclados en el sacrificio, el esfuerzo y el trabajo en equipo, no hay tempestad que pueda hacer volcar el barco. Porque cuando una tripulación llega a sentirse familia, como ellos mismos se han definido, se consigue trascender, pasar a otra dimensión y convertirse en alguien fuerte, sin dudas, imparable.

Y yo me pregunto. Ante tanto escándalo y ejemplo de deportistas corruptos, ante tanto deporte aburrido, ante tanto ejemplo de intentar alcanzar la gloria envenenando los cuerpos y el sentido de la superación, ¿tanto cuesta ver que somos privilegiados por disfrutar de la disciplina oval?

Sigamos remando todos a una. No escuchemos cantos de sirena. No abandonemos nunca ese velero llamado esencia. Porque está claro que la perfección tiene forma oval.

Sueño que Orellana me invita a recorrer el Amazonas, construyendo un bergantín con árboles talados y clavos de las herraduras de nuestra caballería.

Padres de familia: disfrutemos de las vacaciones en familia a la antigua usanza. Sin prisa, con intensidad. Sin intentar llenar cada instante de pequeños placeres efímeros a golpe de billetera.

  • Silencio, por favor.
  • ¿Van a anunciar el ganador de “Supervivientes?
  • No, ¡por Dios! Estamos en algo serio.
  • Disculpa. Entonces, ¿por qué hay que hacer silencio?
  • Porque hay una patada a palos.

EL CID OVALADOR.