El poso del 6 naciones

La cultura de la inmediatez que tristemente hemos acogido incondicionalmente en nuestro seno exige que pasemos por las cosas importantes de la vida de puntillas, que vivamos todo como el trayecto de una línea de metro en la que apenas nos enteramos, ya no digo disfrutamos, del camino entre parada y parada. Yo, en mi rebelión ante esto, gusto en la vida de buscar la paz y el sosiego para repasar, reposar y dejar poso en mí de lo que veo, escucho, leo y en definitiva vivo y disfruto.

Se fueron el Seis Naciones y el European Nations Cup 2017, dejando crónicas y análisis deportivos al tiempo que han impreso en mi corazón y mi espíritu las siguientes cuatro fotos: tres a tamaño 15×20 y una en formato mural.

 FOTO 1: Es emocionantes ver y sentir como el Seis Naciones, torneo legendario, sigue teniendo un alto poder de convocatoria en casas y bares de nuestro país. Compartir que durante dos meses es una ilusión que nos mantiene vivos, que desempolva camisetas y bufandas y en la que el relativismo se deja a un lado y se toma partido claramente por una de las selecciones participantes. Esto, en un momento en el que parece que hay que renegar de todo aquello que viene de atrás y que ha permitido construir lo que hoy somos, es al mismo tiempo tesoro y responsabilidad. En mí encontrará siempre una caja fuerte de alta seguridad.

FOTO 2: Esta edición traía como oferta y atractivo la implantación (por fin, decían algunos) de los puntos bonus. Las estadísticas demuestran con rotundidad que no han aportado espectáculo para nada. En su momento expresé, y en ello me mantengo, que para mí el espectáculo no necesita de más ensayos y más anotaciones en pos de un punto extra. La grandeza del rugby va mucho más allá. Preocupante sin embargo es que la próxima novedad de este torneo podría ser que el silencio reinara en todos los estadios, ya que a día de hoy tristemente se respeta en exclusividad en Italia e Irlanda. Pero peor es aún que en cualquier momento Tebas podría intentar meter mano al oval pues cada vez se reproducen con mayor fidelidad estampas y actitudes futboleras: gradas histéricas, jugadores gesticulando en todo momento, hablando al árbitro seas o no el capitán y lo que es más patético y repugnante chupando cámara con gestitos después de cada patada o alimentando el catálogo de saltos estúpidos al conquistar la zona de marca.

 FOTO 3: En el Seis Naciones B España nos ha puesto un caramelo en las manos que esperamos en 2018 poder desenvolver y saborear. Pero lo más grande ha sido la imagen de equipo que se ha dado en cada partido. Una lección magistral de trabajo en equipo, solidaridad y sufrimiento. Un grupo humano que tiene claro su objetivo y no escatima en esfuerzos para conseguirlo, sabiendo que detrás está también la ilusión de mucha gente. Enfrente han tenido equipos de todo tipo, cada uno de su padre y de su madre. Decepcionante el equipo alemán que resultó ser un quince marrullero buscando el antijuego (¿estos proyectos que buscan crecer y afianzarse se acuerdan también de afianzar y hacer crecer los valores o eso no se lleva?) o los belgas que angustiados por la última plaza buscaron anclar a los leones en el desquicio.

FOTO MURAL: ¿Son todos los elementos partícipes de estos torneos conscientes de la cantidad de niños que en vivo o a través de la pantalla siguen sus pasos y absorben cual esponjas pasiones, gestos e intenciones?

Mientras haya rugby, habrá esperanza.

 

EL CID OVALADOR.