El himno: sentimiento y pasión

pumas-himnoTiempo atrás los himnos de los países se escuchaban y se tocaban de otro modo en los partidos. Los jugadores del equipo local escuchaban el himno todos bien cogidos, con fuerza, mirando a la bandera con orgullo. Sentían cada nota que sonaba, observaban la bandera de su país y se sentían orgullosos de jugar para ese trocito de tela que representaba a tantos millones de personas. Sólo eran quince los escogidos para salir de inicio y los que tenían el honor de poder sentir todo aquello. Estos XV héroes, desde que sonaba la primera nota de la orquestra hasta la última, estaban rígidos como palos, no movían ni una pestaña y se dedicaban a escuchar y sentir el himno de su país. Cuando terminaba el himno volvían a la vida real, a jugar al rugby, a luchar por los catorce compañeros que luchaban junto a ellos para poder honrar a su país. Durante esos 80 minutos no existiría nada más que el rugby. Cuando te llaman para jugar con tu selección, se deja de lado de donde vienes, donde has nacido, las rivalidades que has tenido antes en los partidos, las rivalidades entre los clubs… en esos minutos, instantes, lugar, sólo existe la selección y honrar a tu país.

Pasaron los años y la televisión hizo su aparición en el mundo del rugby. Cuando ésta se intrometió dentro de este maravilloso mundo todo cambió…ya no sólo sonaría el himno local, sino que los visitantes tendrían su rato de gloria. No sólo los locales mostraban su amor a su país, el sentimiento hacia esos colores y cantaban cada nota de ese himno como si fuese la última vez que lo escuchaban. Años atrás, antes de que la televisión se uniese al mundo del rugby, los visitantes se cogían fuertemente, en círculo, se miraban a los ojos y no decían nada, sólo el capitán decía sus palabras de motivación, del porqué estaban aquí, del honrar a su país aunque fuese en campo rival, de que no habían venido hasta aquí para escuchar un himno local que no era el suyo y no iban a dejar intimidarse por cuatro notas. Ese círculo de quince hombres era un muro de compromiso para instantes después jugar un partido y tener una batalla de 80 minutos. Pero todo eso terminó cuando la televisión quiso que el público tuviese su tributo, y a partir de entonces los jugadores debían honrar a todas esas personas que se habían acercado al estadio, habían pagado una entrada y los jugadores debían darles las gracias. Hasta la fecha se demostraba jugando al rugby y ofreciendo un buen espectáculo, y en ese momento y hasta la actualidad los jugadores titulares escuchan los himnos mirando al público queriendo agradecerles el haber venido.

Cómo público, aficionado y fan de este gran deporte aprecio que aún haya jugadores que cuando el himno de su selección suena, se les vea en la mirada todos los sentimientos que sienten y transmiten por su país. Aún no se ha perdido todo el espíritu de aquellos años donde los XV hombres elegidos para la batalla escuchaban las notas de su himno y le daban la mano al rival para darles las gracias por jugar con ellos.

Desde Blogderugby.com queremos decir que amamos este deporte por encima de cualquier otro y que esperamos que esto nunca cambie. Hay que honrar a todas las personas que representas poniéndote esa camiseta, a tus compañeros que juegan a tu lado, al público por venir al campo a ver el espectáculo y al equipo que hay enfrente y darles las gracias por jugar contra vosotros.

Salud y rugby