El agua milagrosa

agua-y-deporteEsta es una de las historias que envuelve nuestro deporte y que teníamos que contar. Es una historia curiosa del mundo del rugby

Un partido cualquiera, minuto 67, el apertura coge el balón con las manos, corre hacia adelante, se encuentra con su defensa, contrapié, giro para deshacerse del rival y de repente el 10 cae rendido al suelo y gritando de dolor. La rodilla se resistió a hacer el movimiento de rotación correcto. Los jugadores de ambos equipos permanecíamos estáticos y sorprendidos tras lo ocurrido, escuchábamos los gritos de dolor de nuestro compañero, que se encontraba en el suelo rodeado de los fisios de los dos equipos.

El partido se paraba para poder atender a nuestro compañero caído. Lo que no sabíamos es lo que ocurriría después de esa grave lesión. Nos quedábamos sin nuestro apertura, sin aquel jugador que nos guía en el campo, que nos canta las jugadas, nuestro visionador del juego. Todos sabíamos que no teníamos ninguno más, ese año andábamos escasos de aperturas y teníamos claro que si éste se lesionaba tendríamos o que reciclar a uno de nuestros jugadores o buscar a un apertura de calidad que nos pudiese guiar. Tras varios días preguntando, encontramos a un jugador espectacular, con una visión de juego perfecta y con ganas de empezar a jugar con nosotros. Él tenía claro que venía a sustituir a alguien, que nuestro club era pequeño pero de corazón, y que tenía plaza en nuestro primer equipo para siempre si él decidía seguir jugando la siguiente temporada, eso sí, luchando por el puesto de apertura.

Pasaron los meses, jugábamos partidos, y nuestro apertura lesionado se recuperaba poco a poco, pero de forma correcta, de la lesión y sin ningún tipo de problema. Terminada la liga, sólo nos interesaba una cosa, si tendríamos dos aperturas para septiembre. Ambos nos contestaron que sí. Nos preocupaba que el lesionado no estuviese a tope para la pretemporada, pero éste nos dijo “tranquilos, voy a ser rociado con agua milagrosa para recuperarme bien y a tiempo para estar junto con mi familia el primer día de la temporada”. Todos nos quedamos atónitos al escucharlo y nos empezamos a reír, cuando nuestro capitán dijo, “vayamos todos con él para que nos rocíen a todos con esa agua milagrosa y así evitar lesiones” las risas eran de escándalo, las lágrimas caían de los ojos de un modo nunca visto, pero lo mejor de todo es que todos fuimos a que nos mojaran con esa agua.

Pasó el verano, primer día de entrenamiento, y el apertura lesionado no había dado señales de vida, no había dicho nada. Estábamos todos esperando a que pareciese por la puerta de nuestro vestuario cuando de repente a punto de saltar al campo a entrenar, se abre la puerta y con seguridad y alegría entra él y dije, “chavales os lo dije, estoy aquí y es más, este año ninguno de vosotros se lesionará”, saltamos todos y nos abrazamos para darle la bienvenida.

Se terminó la pretemporada, jugamos los partidos de ésta y no se produjo ninguna lesión grave que retirase a un jugador de los terrenos de juego o que hiciese perder un partido. Empezaba la liga, transcurrían los meses, los partidos, nos metíamos en play-off, los jugábamos y conseguíamos el objetivo de subir de categoría. Lo más sorprendente de todo eso no fue ni el subir de categoría, ni el buen juego que habíamos efectuado durante toda la temporada, sino que ninguno de nuestros jugadores se había lesionado, salvo míseras capsulitis y golpes fortuitos propios del rugby.

Durante la cena de celebración por la temporada y por el ascenso, nuestro apertura comentó: “os dije que ninguno se lesionaría y que no se perdería un partido por ese problema y así ha sido, así que a partir de ahora todos y durante todas las temporadas iremos a que nos rocíen con el agua milagrosa para que nos dé suerte para no lesionarnos” Todos nos miramos y pensábamos lo mismo: que estábamos locos y que sólo había sido un golpe de suerte, pero desde esa vez y hasta la actualidad no faltamos a nuestra cita de la bendición. Esperemos que la tradición no se rompa nunca y que nos sigan rociando con esa agua. No sabemos si es cierto o no, la mayoría cree que es mentira y que es cosa de locos pero nunca faltamos al día de la bendición.

Salud y rugby