Dar balón a quien no tiene balón

Pedro Casáldaliga, uno de los admirables 12.000 misioneros que España tiene por todo el mundo dando su vida por los más pobres, dijo, entre otras muchas verdades que su sabiduría nos regala: “debemos ser voz de los sin voz”. Es decir, que nuestra vida y nuestra palabra permita que los demás vean y conozcan la dura realidad en la que muchas personas viven cada día.

 Desde la más sincera humildad me atrevo a  parafrasear a don Pedro afirmando con rotundidad que debemos “dar balón a quien no tiene balón”. Si bien es cierto que todos los deportes entrañan una serie de valores y actitudes que favorecen indiscutiblemente a quien lo practica, el balón oval, allí donde es bien recibido cambia vida y cuerpos.

La sencillez de quien hace llegar esos balones de rugby a los lugares más insospechados supone que no ocupen ni el lugar ni el tiempo que merecen. Al final ganan en importancia los jugadores y acontecimientos que más difusión y cobertura mediática poseen.

Fotografía de Robertson S.

Dar balón a quien no tiene balón supone aceptación, integración. Permite a quien lo recibe sentirse parte de algo. No cualquier parte, al contrario, parte importante. Permite a quien lo recibe esforzarse, sacrificarse, luchar, avanzar. Sentir el apoyo y la solidaridad de los que te rodean. Caerte y levantarte. Las veces que haga falta.

Es por ello, que en el avance de los primeros días del 2019, renovamos “sine tempore” el compromiso de la tribuna de www.blogderugby.com  de ser la voz de los que dan balón a quien no tiene balón. Sólo así nuestro programa tendrá sentido. Solo así tendremos la conciencia tranquila de ser fieles al legado de la filosofía del melón.

 

El Cid Ovalador