Boudjellal y Toulon, la culminación de un estilo

mourad-boudjellalCon el nuevo regalo de navidad que ofrece a sus hinchas, Mourad Boudjellal acaba de mostrar de nuevo su superioridad en los negocios del rugby moderno. Provocador para algunos, arrogante para otros, pero en todos los casos incuestionable. Con Nonu, Nalaga y Domínguez, el jefe del RCT acaba quizá de firmar su más grande golpe a nivel de información. La cumbre de una evolución vertiginosa.

Mientras que el Racing Métro de Jacky Lorenzetti parecía haber realizado el gran golpe del final de año con la firma de Dan Carter, relegando al oscurantismo  la llegada de Adam Ashley-Cooper a Bordeaux-Bègles, el Rugby Club Toulon y su presidente carismático consiguieron ir más lejos todavía. Quizá trastornado al ver a sus rivales atacarlo en su propio terreno, este hombre de negocios de 54 años vuelve una vez más a poner de manifiesto que sigue teniendo la sartén por el mango: millones, contactos y argumentos, toda una combinación de éxito.

Tras Umaga, Gregan, Matfield, Habana, Wilkinson, Smith, Mermoz, Heyman, HalfPenny, Giteau, Bastareaud, Botha y muchos otros, ahora es el turno de Ma’a Nonu, el potente centro neocelandés que desembarcará en la rada de la ciudad mediterránea tras la Copa del Mundo; un perfil que recuerda innegablemente a otro antiguo toulonés… Tana Umaga, la leyenda de los All Blacks llegado a Toulon hace ya ocho años, primer plato fuerte de la era Boudjellal, mientras que el equipo deambulaba por la Pro D2.

Y es que con su llegada llegó también un nuevo estilo, que borraba de un plumazo todo el pasado glorioso de uno de los clubes pioneros del rugby galo, un nuevo estilo que no desagradó a sus aficionados ya que desde el principio vino acompañado de resultados, pero sin olvidar la esencia del club: el entusiasmo popular que existe por el rugby en un departamento rodeado de tradición futbolística más que ovalada. Un entusiasmo que se mantuvo intacto, o que incluso se intensificó, ya que desde el principio Boudjellal supo mimar a los suyos con jugadores de renombre y con un halo de rugby especial, donde la figura de sir Jonny Wilkinson destaca por encima de los demás, y con el que empezó una verdadera historia de amor que hizo olvidar el odio al inglés presente en la ciudad desde que la Royal Navy invadiese la Rada hasta su liberación  por Napoleón.

Y qué decir de los resultados: además de recuperar la ilusión, ascenso al TOP 14, campeón del Championat de France y doble campeón de la Heineken Cup, tocando el cielo de la Europa rugbística; ahí es nada… Y esto sigue: Nonu, Nalaga y Domínguez ya están preparados para desembarcar en el Stade Mayol, pero otros nombres ya van sonando en la recámara: Bruni, Chiocci, Orioli… y mientras tanto el patrón Boudjellal sigue teniendo claro el rumbo del buque; con el futuro cercano cubierto, en su cabeza seguro ya empiezan a tomar forma los siguientes pasos a medio y largo plazo. Como líder carismático, como adelantado a su tiempo, demostrando día a día y año a año que él tiene la clave del triunfo en el rugby moderno, en el rugby del profesionalismo, de las estrellas, de la publicidad y de las audiencias. Pensando en todo momento en el futuro y repartiendo ilusión sin límite entre los aficionados del departamento del Var.

200 años después, un nuevo Napoleón ha llegado a la Rada de Toulon para desde allí comenzar el dominio absoluto de toda Europa. El rugby del siglo XXI, el rugby del profesionalismo, tiene dueño.